Don Pedro estaba sentado en su biblioteca en medio de todos sus libros. Elegante como de costumbre. Todos estos libros representaban su vida; una vida hecha de literatura y libros. Este anciano había pasado toda su existencia en esta famosa tienda de libros. No era un librero como otros. Este real apasionado era un idealista, un quijote… Todavía había tratado con perseverancia transmitir su amor para los libros a cada persona, joven o anciano, que penetraba su antro - un casi sagrado templo de la lectura y de la cultura literaria.
Pero hoy, llegado al fin de su vida - tan rica – se desenvolvió en una montana de libros que tenía que quitar. En efecto, su vejez se hacía sentir y sobre todo no tiene más bastante dinero para seguir regentando su librería. La gente se había alejado de los libros para más "modernos" cosas, no podía mas hacer frente a los ordenadores, televisiones y otras distracciones que a la gente de la ciudad le gustaba más hoy en día.
Toda su vida había luchado para la cultura de los libros, tratando convencer la gente que los libros ofrecían tantos conocimientos sobre el mundo, los humanos y sus misterios… Mas que los libros, lo que quería tan eran las miradas chispeantes de la gente a quien hacia descubrir un libro que le correspondía tan perfectamente… Pero hoy nadie penetraba más su tienda y se encontraba totalmente solo, con su libros que no tenía mas sabor sin alguien para leerlos…
ALBERT Clélie
Pero hoy, llegado al fin de su vida - tan rica – se desenvolvió en una montana de libros que tenía que quitar. En efecto, su vejez se hacía sentir y sobre todo no tiene más bastante dinero para seguir regentando su librería. La gente se había alejado de los libros para más "modernos" cosas, no podía mas hacer frente a los ordenadores, televisiones y otras distracciones que a la gente de la ciudad le gustaba más hoy en día.
Toda su vida había luchado para la cultura de los libros, tratando convencer la gente que los libros ofrecían tantos conocimientos sobre el mundo, los humanos y sus misterios… Mas que los libros, lo que quería tan eran las miradas chispeantes de la gente a quien hacia descubrir un libro que le correspondía tan perfectamente… Pero hoy nadie penetraba más su tienda y se encontraba totalmente solo, con su libros que no tenía mas sabor sin alguien para leerlos…
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