Julio se despertó sin recordar nada. Le dolía la pierna. Miró y se dio cuenta de que estaba el único sobreviviente. Pensó en todos los amigos que había perdido durante este sangrienta batalla. Lo único que quería ahora estaba volver a su casa y olvidar este terrible guerra.
Se acordó de los hombres que había matado lo que le dio ganas vomitar. Pero otro pensamiento le preocupaba más: anunciar la triste noticia a su rey. No lo sabía pero al mismo tiempo el rey estaba seguro de que sus militares había ganado la batalla y estaba ya preparando una fiesta para sus vueltas.
Julio realizo que iba a morir también: no por una herida sino porque el rey sería tan loco aprendiendo la noticia.
Al mismo tiempo que sus demonios le mataban poco a poco Julio se dirigió hacia el palacio del rey sin saber porque.
Julio no supe que hacer: anunciarle la noticia o huir. Si decidía huir nunca vería su familia de nuevo. Aunque no lo sabe, su mujer lloraba mirando la ventana y esperando su vuelta.
Poco a poco se encontró frente al palacio, en la plaza mayor. De repente Julio tomó su decisión de huir sin saber que el rey estaba mirándole.
Audrey Gaona
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