Me encontraba delante del rey. Me observaba con su mirada dura sentado en su trono. Había dos guardias ceca de el.
No sabía cómo anunciarle la noticia, tenía miedo de su reacción. El rey había matado hombres para menos que eso. Esta es la razón por la que decidía de mentir para salvar la vida. Lo he dicho todo lo que querría entender y parecía satisfecho.
Le dicho que mis camaradas no se habían muerto para nada y que el país había ganado la batalla pero que yo era el único superviviente. El prometido ofrecerme una recompensa para mi valor. Me sentía mal de traicionar a mis amigos.
Dejando la sala, empiezo correr sin mirar detrás me...
Bruno Giraud y François Bertrand
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