El coche era aparcado a este emplazamiento desde hace unos días, una vieja Porsche de los años cincuentas, deslumbrante por su color que le parece ser de oro. Apostado enfrente del lingote de oro, Tonio, antiguo mafioso, vuelto el hazmerreír del barrio, estaba bosquejando un plano para robar el coche. Al anochecer, la vía era libre, la luna llena se reflejaba sobre la chapa del precioso botín. Empezó con una gran facilidad en abrir la puerta e se inserto en el bólido : en este momento se siente invadido de una antigua sensación de excitación. Acerca los dos cables y la maquina se puso a rugir. Paso la primera y nada paso como si una fuerza le impidió de avanzar. En este momento, un viejo golpeo a la ventana y le dijo en riendo a tope: “ ¡ No va a irte muy lejos, crío, tu coche esta inmovilizada con un cacharro!”
El viejo le propuso un negocio: “Te ayudo y me llevas lejos muy lejos de aquí”.
La angustia nos puso a veces en optar por salidas improbables.
Stéphanie y Justine
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