Después 3 horas de retraso el avión quito el suelo por fin. Miré a la ciudad que fue mas y mas pequeña al mismo tiempo que el avión continuaba su ascensión en el cielo. Empecé a cerrar mis ojos pensando al paisaje maravilloso que iba a descubrir dentro de un largo viaje hacia el Pacifico. Playas bonitas, mar turquesa, y palmeros. Allí iba a empezar mi nueva vida, lejos de los problemas de la metrópolis.
En mi cerebro solo entendía el ruido de las olas del mar cuando de pronto oí lejos del paisaje que veía un grito monstruoso. Me desperté y mi vecina en el avión no pudo pronunciar ni una palabra. Al ver la cara de los pasajeros realicé que nunca tendré la posibilitad descubrir este paraíso.
Audrey Gaona
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