Con ella puedo confiarme totalmente. Me siento tan bien en su presencia. Cuando toco con ella hasta la fin de la noche, en toda parte de la casa, su voz suave me arrebata en un universo mágico...
Sus formas redondas y generosas se adhiere perfectamente con las formas de mis propios manos y somos en perfecta armonía. Es casi una relación amorosa entre ella e yo, la quiero tan que no pueda quitarla por toda la vida...
Desagradecidamente no se puede casarse con una guitara...
ALBERT Clélie
SIRROCHI Vincent
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