Con una gran desesperanza, Don Pedro está esperando a su hija por una noticia muy importante. En efecto, su hija tiene informaciones sobre el estado de salud de su madre, la mujer de Don Pedro, que está enferma desde hace algunos meses…
Apasionado por literatura, don Pedro se ha refugiado en la biblioteca, su lugar preferido en la casa. El lugar donde puede meditar y olvidar su pena.
En la desordenada sala, sentado sobre sus libros queridos, Don Pedro, el rostro cansado por la inquietud y la ansiedad, se imagina el peor…
"Si debía morir mañana, que voy a hacer sin ella…" piensa desesperadamente Don Pedro.
Perdido en sus pensamientos, muy cansado, el bastón en la mano derecha, intenta mantenerse físicamente en su posición sentada y al mismo tiempo conservar un rayo de esperanza sobre la curación de su mujer.
Se debate entre dos sentimientos opuestos: primero, el temor de la muerte y al mismo tiempo, la esperanza que hace vivir…
Cécile GONZALEZ-RODRIGUEZ
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