Desde nueve horas, el avion habia despaga. Las piernas entumecidas, sonolienta, la cabeza en las nubes, observe las tierras asiaticas por la ventanilla. Ya mas que algunos minuto antes el principio del aterrizaje a Shanghai. La voz de una mujer resonaba en todo el avion en una lengua que me parecia incromprensible. Repentino, unas turbulencias empezaron y los pasajeros, jovenes y viejos se agitaron. Echaba un vistazo hacia mi padre para buscar un poco de consuelo que encontre.
El tiempo al exterior se deterioraba y las sacudidas se intensificaban. Sentia una angustia en lo mas profundo dentro de mi y tentaba mas o menos de tranquilizarme.
La pista de aterrizaje era, ahora, netamente visible. En un zumbido increible y despues algunos saltitos infernales, el avion aterizaba.
Una vez fuera, entendieron que nos vinimos de atravesar un tifon de una rara violencia.
A veces, no saber valer mas que la verdad, eso procurar ceder al panico y agradezco asi mi padre.
Stephanie
5/6/09
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