Erase une vez, un par de zapatos en una tienda que nadie podía consolar. Desde muchos años, veían a sus amigos dejarlos con personas que les habían elegidos. Como todos les rechazaban, se volvían cada día mas reventadas.
Pero un día, algo impensable ocurrió: un hombre los miró, los sonrío y se acercó de ellos. Entonces los zapatos volvían a cobrar vida y el hombre los probó. Le correspondieron como un guante a su medida y los zapatos nunca se habían sentido tan guapos y felices porque por primera vez vieron la luz del día.
Aude Longatte & Ludivine Loiseleur
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