3/6/09

Una bailarina se fue

Son las seis y cuarto de la mañana, como cada día se despierta para irse al instituto. Como cada día la radio le pone de humor ligera. 6:30, las informaciones solían tratar del conflicto en Irak, de los estudiantes que hagan la huelga. Pero no esta mañana. Un grave accidente de auto ocurrió cerca de su pueblo, tres nombres, tres muertes. Una formidable bailarina se fue, en una coreografía interminable entre un coche y un tren. Era al principio de la primavera, la estación del renacimiento se encarga de tristeza y del pesado perfume de muerte. El tren local tan conocido se transformó en segadora de vida y su ruido todavía me hará estremecerse.

Justine Hay

No hay comentarios:

Publicar un comentario