7/4/09

Carlitos Alegre

Carlitos Alegre viene y va, va y viene. En la mañana lo escucho cuando sale al trabajo. Yo se que comienza a las nueve porque sale de su casa a las ocho y media. Siempre llega puntual, bien peinado y perfumado. No se si su trabajo es interesante, o si esta enamorado de alguna colega, pero cuando regresa a su casa se le ve feliz, como si alguien le hubiese dado una buena noticia. Asi como viene, se va. No pasan ni veinte minutos y vuelve a salir, ya no enternado, pero siempre elegante. No se si tiene muchos amigos pero siempre sale con una botella bajo el brazo. Feliz. Me olvide de decir que no tiene carro, sale a pie, pero camina con tal ritmo y ligereza, que cualquiera diria que le encanta caminar. Asi como va, viene. Siempre despues de las doce, ya que el sonido de su puerta me lo indica.
A veces, en su rutina alegre, se le ocurre tocarme la puerta. Siempre muy educado, pregunta si no molesta y dice lo que tiene que decir. Nuestras conversaciones nunca duran mas de dos minutos, pero no hace falta de un segundo mas para que Carlitos me haga entender que esta feliz, feliz de verme y de poder compartir conmigo dos minutos de su dia.

Albert Bonneau

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