Samuel no tenia dinero. En el club Terrazas todos lo querian. Recojebolas, boleadores y socios lo buscaban siempre por su simpatia y su buen humor.
Una mañana gris de julio su sobrino, Perico, llego con la mala noticia. A Samuel lo habian acuchillado y la policia lo habia encontrado tirado en un descampado de la Costa Nera.
Despues del pesame todos lo abrumamos con preguntas: “Pero que paso? Lo asaltaron? Fue un ajuste de cuentas?”. Perico tenia 18 años y no supo contestar.
Los dias pasaron y la gente fue olvidando el incidente. Perico comenzo a ausentarse hasta que no se le vio mas. Decididamente, la muerte de su tio lo habia afectado mucho.
Pero Samuel era mi amigo, y de su muerte yo no me podia olvidar. No pasaba un dia sin que me haga mil preguntas sobre el motivo de su asesinato y los responsables. Para mi no era un robo, porque la quincena todavia no habia caido. Y Samuel tiene varios hijos asi que su salario anterior seguramente que ya habia sido gastado. Algo que nadie sabia, nisiquiera yo que era su yunta, habia hecho Samuel para ganarse a un enemigo.
Mi encuesta con los colegas de trabajo no dio ningun resultado. Samuel no habia tenido ningun conflicto antes de su muerte. El unico que se nego a hablar del tema fue el director del club, el señor Gonzalez del Valle, quien no parecia afectado por la desaparicion de Samuel.
El unico que podia darme una pista era Perico, asi que tuve que ir a buscarlo. Varias veces me dijeron en su casa que se habia regresado a la Sierra porque la muerte de su tio lo habia destrozado. Pero algo me decia que me estaban mintiendo. Algunos colegas me habian contando que habian visto a Perico en una cantina varias veces.
Una noche oscura y fria en la que no podia dormir, me levante y me dirigi a esa cantina. Percibi la silueta de Perico al fondo de la barra asi que me acerque.
“Perico, como estas hermano? Hace tanto tiempo que no se nada de ti...Tu tio era mi amigo y se por lo que estas pasando.
-Nadie sabe nada. Tu no te imaginas el infierno en el que estoy.”
Tras empujarme, Perico salio disparado del bar y corrio tan pero tan rapido que no lo pude alcanzar.
Al dia siguiente regrese a su casa. Una señora me dijo que ya no tenia que seguir molestando, Perico habia desaparecido. “Antes de salir, mi hijo me dijo que si usted volvia, tenia que entregarle esta carta” me dijo la triste dama.
El vertigo que senti se prolongo con la lectura de la carta.
“Tio Esteban,
Cuando leas esta carta yo ya estare muerto. No puedo seguir viviendo con el peso de la muerte de mi tio Samuel. Yo se quien lo mato y porque. Tambien se que si te lo digo te van a matar a ti tambien, asi que lo mejor que puedes hacer es salir de ese club y desaparecer.
Lo unico que te puedo decir es que el asesino tiene mucho poder, y que sabe lo que hace.
Mi tio Samuel le hizo algo que ningun hombre puede perdonar y por eso lo mato.
Este sentimiento de culpa mezclado con el miedo de delatarlo me tienen sin comer y sin dormir. No puedo soportarlo mas y prefiero evitar que te veas involucrado.
Sigue mis consejos por favor
Perico”
No se si hice bien en respetar su ultima volundad. Tampoco se si hice bien en querer vivir, porque no pasa un solo dia sin que sienta que mi vida se fue con ellos.
Albert Bonneau
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