10/4/09

La dignidad del combatiente

La guerra estaba terminada. Me quedaba solo, en un campo lleno de cuerpos. Hemos perdido me puso a pensar. Tendré que decirle, tendré qua anunciar a mi jefe que había conducido mis soldados hacia la derrota, hacia la muerte. Asustado como fue, no podía reflexionar bien. Mi jefe me va a matar, mi jefe me va a matar eran las únicas palabras que podía pensar. Intento imaginar la escena:
- Comandante, hoy, tuvimos desgracia: nuestros soldados se pelearon con ánimo, pero no fue suficiente. Ellos era diez veces más que nosotros. Fue incapaz de reaccionar.
Su respuesta se parecería a "¿Qué me estás diciendo?" y sus ojos se volverían rojos con cólera. "¿No te había dicho que no aceptaría ningún fracaso? Me has deshonorado, tu vida ya no me importa…"
… No se mostraría clemente, y me mataría sin duda.
No podía resolverme a esta alternativa, había sobrevivido al combato y a toda una armada infernal, como poder ni imaginar morir ahora, cuando había desplegado tantos esfuerzos para vivir. Si una altercación debía tener lugar, sería listo. Me sentiré digno con cualquier cosa que pase. Me toca a mí decidir el momento de mi tránsito. Este momento aun no había llegado. Si tenía que elegir entre ser víctima o asesino, sería el segundo… Iré ver al comandante, le explicaré, no comprenderá, y le mataré… antes que me mate.

No hay comentarios:

Publicar un comentario