7/4/09

Una chica desconocida

Su largo cabello moreno sencillamente puesto en su espalda tenía brillantes reflejos rubios. Mientras estaba pensando en su trabajo, sus pies calzados de botas negras jugaban debajo de la mesa. Sus manos blancas no dejaban de teclear. Al mismo tiempo, jugaba frecuentamente con un mechón. Ni siquiera se dio cuenta de que había chicas que estaban escrutando la ropa gris que esposaba sus formas. Nunca se volteaba; así que su cara se quedaba desconocida. Sin embargo, se podía detectar cierta complicidad con su vecino: reía con él.

Perrine y Lucie

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