7/4/09

Inquietante desierto

Carmen y su hermanita suben al autobús.
No hay sitios más ni nada que agarrar. Hasta el conductor ha desaparecido. Ni siquiera hay volante.

La menor pregunta:
− ¿No crees que este autobús se parece a nuestra vida?

− Claro que no hay nada, responde la mayor. Pero vea lo positivo de esta paradoja: podemos construir todo a nuestro gusto.

Lucie y Perrine

No hay comentarios:

Publicar un comentario